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Cómo NO empezar un blog

por | Oct 8, 2021

Esta primera frase fue más difícil de escribir que uno de esos mensajes a una expareja.

Pero al final lo he conseguido.

Escribir es una victoria, una que me esperaba desde el 2006, cuando abrí mi primer blog en blogspot y me di cuenta de que las palabras eran para mí, como harina y huevos para una pastelera.

Simplemente las adoro.

Las palabras me permiten estar presente sin preocuparme por el número de reproducciones o la cantidad de “me gusta”. 

Cuando te escribo sé que somos tú y yo, en una conversación mental silenciosa, que nos une más allá de las historias de instagram o los en vivo en YouTube.

Llevo más de un año tratando de sentarme a escribir públicamente. Y es que si vinieras a mi casa, verías que soy una compradora obsesiva de diarios y cuadernos, porque escribir no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma (así a lo Alejandro Sanz).

Escribo desde que tengo memoria

Al principio eran canciones, que mi mamá guarda en una carpeta roja en algún baúl de nuestra casa en Colombia.

Luego las canciones se convirtieron en reflexiones, y luego en un auto reportaje por allá en el 2008, cuando me rompieron el corazón en millones de pedazos, y solo fui capaz de reconstruirlo juntando palabras.

En 2 años escribí 7 diarios, llenos, de arriba abajo y de un lado a otro.

Escribir fue terapéutico, no solo para sanar, sino para ser capaz de reconocer el verdadero amor, cuando se me sentó al lado en un avión (pero esa historia te la contaré después).

Las palabras son mi herramienta favorita de autoconocimiento, no solo como mentora, sino como mujer, como artista y como ser humano. Son mi conversación conmigo misma, me hablan, me despiertan en las noches y me acompañan.

Cuido mi diálogo interno con la misma ferocidad con que una mamá primeriza cuida a su recién nacido. Desde niña entendí que conquistar esa conversación, me haría invencible.

Si estuvieras en mi cabeza, no te aburrirías.

Muy bien, ahora vas a estar en mi blog.

¿Cómo se empieza un blog?

No tengo la más mínima idea y tampoco me interesa averiguarlo.  

Invierto tanto tiempo y dinero aprendiendo marketing y nuevas estrategias de negocios, que me he dado permiso de sentirme principiante en esto del blog.

Así que esto de los artículos, lo iremos descubriendo tú y yo juntas, a medida que vaya publicando alguno. 

Como mentora debería decirte que te guíes de mi experiencia comprobable y que “modeles” mi blog, pero no voy a hacerlo. Porque aquí me voy a permitir ser real y no tengo idea de lo que estoy haciendo (y por eso lo disfruto tanto).

Habiendo dicho esto, quiero contarte quién soy… y mientras escribo, tengo un ataque fugaz de síndrome de la impostora, pero no le voy a prestar atención.

Voy a pasar por encima de esa voz que siempre me dice, que hablar de mí es egocéntrico, que sea buena niña y hable de algo más importante.

¿Te ha pasado también?, espero que sí, para no sentirme tan sola.

Quiero hablarte de Diana Carolina, y poco a poco llegaremos a Dica

Soy una mujer real que desde niña se dio cuenta de que era diferente.

Mientras las demás niñas eran delicadas y bien portadas, yo era ronca, gritona, traviesa y quería ser cantante. Mis primeros conciertos los di atrás de mi edificio, con solo 9 años.

Estaba obsesionada con una novela mexicana llamada “Volver a empezar” y bailaba todas las canciones de Yuri.

 (Nota de la nueva bloguera: conocí a Yuri en el 2018 en Fox de la Ciudad de México y le dije: “tu novela me inspiró a ser cantante”; cosa que no pareció emocionarle, porque debe estar cansada de escuchar a desconocidas responsabilizándola de sus decisiones de vida).

¿Cómo es que una niña que soñaba con ser cantante terminó siendo empresaria digital?

Menuda pregunta, para la que aún no tengo respuesta.

Los últimos meses he hilado fino sobre mis propias experiencias, y me he dado cuenta de que, cuando un negocio online empieza a funcionar y tienes el tiempo que tanto anhelabas, recibes un bono extra:

Llegan preguntas que no esperabas.

Seré sincera: cuando empecé a emprender estaba tan segura de que no iba a funcionar, que cuando funcionó (cosa que amo) y conquisté mi tiempo libre, empecé a reencontrarme con preguntas que había dejado en el pasado, como se deja un amor inconcluso.

(Sí, algo me pasa con las metáforas de amor fallido y exparejas jejejeje).

Un ejemplo de esas EX preguntas sería esta:

¿Por qué decidí ser mentora de mujeres en transición profesional si yo estudié música y periodismo?

Y la primera respuesta es esta:

Porque una mentora es una mujer que convierte su autodescubrimiento en servicio

He dedicado toda mi vida (36 años) a tratar de entender quien soy, para que no se me contagien las expectativas de otros y me resfríen la autenticidad.

Así que mi blog será un cuaderno en blanco, donde vendré a dejarte pedacitos de mi vida que espero puedan ayudarte a entender mejor los pedacitos de la tuya. 

Porque tu vida tiene valor, tu experiencia tiene valor y tu historia tiene valor.

Y si te ayudo a verlo, probablemente cambie el mundo a través de ti.

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Escrito por: Dica Velásquez

Directora Academia de Mentoras
Dica Velásquez
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